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Para los que aún se estén preguntando cómo puede ser que la comida influya en nuestro humor o si realmente hay alimentos que nos irriten más que otros, Miguel Ángel Almodóvar, sociólogo y especialista en divulgación científica, les responde en su libro Mood food. La cocina de la felicidad (Oberon, Anaya) cuando dice que “los cambios en el humor y en el estado general de ánimo se producen básicamente por siete razones que mucho tienen que ver con los procesos del organismo al procesar los distintos alimentos. Estos son el descenso del nivel de azúcar en sangre, el aumento del ácido láctico, el mal funcionamiento del hígado, tener el sistema inmunológico debilitado, padecer estreñimiento, teneralergias o intolerancias alimentarias no detectadas, o hacer uso de dietas extremas o monodietas”.

Y es que, el cuerpo es sabio y no digiere de igual modo un plato de verduras que un filete de carne roja. Esto es porque existen ciertos alimentos que conllevan un proceso de descomposición mayor, provocando un mayor trabajo por parte del organismo y una acumulación de ciertas sustancias tóxicas que no son las más adecuadas para la salud. “Productos como los refinados (azúcar, harina, arroz o pan blanco), la carne roja y sus derivados, las grasas saturadas, los quesos curados, el tabaco o el alcohol aumentan el pH ácido de nuestra sangre y requieren un gran esfuerzo por parte del sistema hepático para digerirlos y asimilarlos.

“Nada sería tan aburrido como comer y beber si Dios no lo hubiese convertido en placer además de en necesidad” (Voltaire)

También el consumo de sustancias excitantes o nocivas como el alcohol, la cafeína, el azúcar o los aditivos químicos, se traduce en una falta de concentración, memoria y atención, para dar paso a la ansiedad, la irritabilidad y los nervios, aclara la cocinera y naturópata Adriana Ortemberg.

El mood food nos dice también que en nuestro bienestar emocional no solo influye lo que nos llevamos a la boca, nuestro comportamiento ante los alimentos también afecta a nuestro estado de ánimo. Comer en un estado excitado, agresivo o enfadado “entorpece la digestión y, por ende, la asimilación de nutrientes”, explica Adriana, que aconseja “plántate y propicia la relajación en la mesa y en el ambiente, apaga la televisión, airea la estancia donde comas, come sentado y sin prisas, y mastica mucho cada bocado”.

Fuente: www.webconsultas.com