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Los consejos dietéticos para reducir el riesgo de enfermedad coronaria incluyen una dieta equilibrada con menos grasas saturadas procedentes de carnes rojas, más frutas y verduras, más pescado, menos azúcar, más fibra y, para muchas personas, menos calorías totales. Además, es posible mejorar la salud del corazón y del resto del sistema cardiovascular mediante la adición de los siguientes alimentos:

Salmón: El pescado es una excelente fuente de ácidos grasos omega-3; estos ácidos grasos protegen el corazón al reducir la inflamación y el riesgo de coágulos de sangre. Estas grasas también trabajan para mantener unos niveles saludables de colesterol. Comer salmón y otros pescados grasos de mar como el atún, la sardina o el arenque, al menos dos veces por semana.

Aceite de Oliva: El aceite de oliva reduce el riesgo de enfermedades cardíacas, disminuyendo los niveles de colesterol LDL. Elegir aceite de oliva para cocinar.

Avena: La avena contiene una fibra soluble llamada beta glucano que ayuda a reducir el colesterol total y el colesterol LDL. La fibra soluble también ayuda a mantener un sistema digestivo saludable.

Manzanas: Las manzanas contienen un fitoquímico llamado quercetina, que actúa como antiinflamatorio y ayuda, además, a prevenir los coágulos de sangre. Las manzanas contienen vitaminas y fibra, existen diferentes variedades deliciosas y son fáciles llevar.

Almendras: Las almendras y otros frutos secos contienen aceites saludables, vitamina E y otras sustancias que ayudan a mantener los niveles de colesterol bajo control. Las almendras también son una buena fuente de proteína y fibra.

Vino tinto: El vino tinto contiene polifenoles que pueden ser buenos para el corazón. Conviene asegurarse de disfrutar del vino tinto con moderación.

Cereales integrales: Los cereales integrales proporcionan vitaminas y fibra que ayudan a mantener el corazón sano. Podemos preparar un sándwich con dos rebanadas de pan 100% integral. Conviene también sustituir la pasta blanca por la integral.

Vegetales de hoja verde: Los vegetales de hoja verde contienen ácido fólico, que ayuda a mantener bajos los niveles de homocisteína y vitamina E. Las verduras de hoja verde también se han asociado con una mejor conservación de la memoria con la edad.

Tomates: Los tomates están llenos de vitaminas y licopeno, que se ha demostrado que reduce el riesgo de enfermedades coronarias. Tanto la salsa de tomate cocinado como la salsa de tomate en lata que se compra en la tienda contienen más licopeno que los tomates crudos.

Soja: La proteína de soja ha mostrado prevenir los ataques al corazón; además, la soja constituye un excelente sustituto proteico de la carne roja, permitiendo reducir el consumo de grasas saturadas.